LA CONCILIACION FISCAL EN EL IMPUESTO SOBRE LA RENTA
Las agrupaciones de
personas en general han adoptado la implementación de los impuestos como una
forma de obtener dinero de los mismos individuos que conforman esas agrupaciones.
En Venezuela, los impuestos
han existido desde la época de la colonia donde los tributos eran fijados por
la metrópolis española, tales como el Registro Público, la Destilación de Aguardiente, la Alcabala, la
Exportación e Importación, etc. Posteriormente, se eliminan estos tributos coloniales y se
implementan los Impuestos Aduaneros, los Impuestos Sobre Licores, el Registro
Público, Sucesiones y Herencias, Ingresos por Estampillas, Patentes de
Comercios, Contribuciones Especiales, etc.
Luego, en el Gobierno del General Isaías Medina Angarita se sancionó la
primera Ley de Impuesto Sobre la Renta el 17 de Julio de 1942, y entró en
vigencia el 1° de enero de 1943 hasta la actualidad, la cual ha sido reformada
para mejorar el sistema tributario en diversas
oportunidades, para así tener mejor control y evitar la evasión y
elusión del mismo a través de los
diferentes y modernos recursos tecnológicos con el que cuenta el SENIAT que fue
el Organismo creado en el año 1994 para
tal fin.
El Impuesto Sobre la
Renta le permite al Estado Venezolano percibir en términos monetarios un aporte
importante de sus ingresos en cuanto a materia tributaria fiscal se
refiere, dependiendo de las necesidades
económicas del país para hacer frente a las diferentes necesidades públicas que
existen en nuestra sociedad y deben ser solucionadas por el Estado Venezolano,
por ejemplo: Seguridad, Salud y Educación entre otros.
El objetivo principal
de este impuesto (I.S.L.R.) es gravar la renta o el enriquecimiento percibido
por los contribuyentes naturales y jurídicos en el desarrollo de las diversas
actividades que estos puedan efectuar.
Ahora bien, depende
de ese enriquecimiento el impuesto a pagar por los contribuyentes, que es el
recurso que ingresa directamente en las arcas del Tesoro Nacional y el que será
el disponible para enfrentar la carga social del Estado.
Es por ello, que debe
existir un control fiscal para que el Estado pueda asegurarse de que los
impuestos calculados y pagados por los contribuyentes sean los más
transparentes posibles.
De allí que los contribuyentes deben llevar
su contabilidad ajustadas a las normas legales utilizando para ello la
Conciliación Fiscal, que consiste en establecer las diferencias que surgen entre el marco de la contabilidad y las
disposiciones legales de este impuesto.
La Conciliación Fiscal contendrá las bases
contables y fiscales de los activos, pasivos, ingresos,
costos, gastos y demás partidas que deben ser declarados. Las cifras fiscales incluidas en la conciliación
fiscal corresponde a los valores que se consignaran en la Declaración
Definitiva del impuesto sobre la Renta.
De allí la importancia de reflejar
fidedignamente las partidas de conciliación, a efecto de determinar un
enriquecimiento gravable apegado a las normas fiscales que conlleven al justo
cálculo y pago del impuesto definitivo, con la finalidad de que el Estado
perciba el monto necesario para su justa distribución las necesidades de la
población.

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